

Partiendo de un local de música en planta baja, se proyectó un estudio-galería de arte. El local se vació íntegramente, dejando un espacio diáfano. El perímetro se reformuló corrigiendo geométricamente la planta, creando diferentes alcobas de servicio —almacén, baño y office— y liberando un espacio diáfano para la exposición y el trabajo. Se decidió preservar la esencia del espacio, recuperando las vigas y pilares de hormigón y utilizando una paleta de materiales mínima y discreta: microcemento en el pavimento y madera de pino para la carpintería. Superficie: 183 m².









