

La vivienda está situada en una parcela de grandes dimensiones, en una zona próxima al núcleo urbano de Camallera. El terreno tiene una ligera pendiente y goza de excelentes vistas hacia la plana del Empordà. El edificio se compone de dos volúmenes principales: uno para las estancias de día (sala y comedor) y otro para las habitaciones, distribuidas tanto en planta baja como en un pequeño altillo donde se ubica la habitación principal. Entre ambos volúmenes, un espacio de transición organiza el acceso a la vivienda y las circulaciones, tanto horizontales en planta baja como la comunicación vertical con el altillo y el sótano, donde se encuentran el garaje y la bodega. Los volúmenes principales, por imposición normativa, se resuelven con materiales tradicionales —paredes de piedra y cubiertas inclinadas de teja—, mientras que el cuerpo central se resuelve de forma más contemporánea, con cubiertas planas de hormigón y cerramientos de vidrio y madera. El resultado es una reinterpretación de la masía tradicional, con los materiales habituales de estas construcciones pero dispuestos en nuevas volumetrías, haciendo especial énfasis en los espacios de transición interior-exterior: los distintos porches que rodean la vivienda y el espacio central, concebido como invernadero en invierno y como porche exterior en verano. Superficie: 300 m².





























