

Castelldefels es una ciudad en las afueras de Barcelona, limitada por montañas y el mar Mediterráneo. Más allá de su centro se extiende un barrio de baja densidad dominado por viviendas unifamiliares. El encargo consistía en diseñar una casa de una sola planta en una parcela amplia —una solución poco habitual en Cataluña, donde el tamaño reducido de las parcelas obliga habitualmente a construir en altura. La necesidad de un plazo de obra corto llevó a optar por elementos prefabricados de estructura de acero. El volumen del edificio es un rectángulo sencillo con cubierta a dos aguas, modificado puntualmente en planta y sección para destacar la entrada y crear un espacio de doble altura en la sala de estar. Además de reducir el tiempo de ejecución, el sistema prefabricado ligero ofrece un aislamiento térmico superior al de los métodos de construcción tradicionales.













































