

Terrassa es una ciudad en el área metropolitana de Barcelona con una sólida tradición industrial. El cliente era propietario de un edificio industrial vacío en el centro de la ciudad, en una zona que llevaba décadas experimentando una transformación hacia nuevos usos. El encargo consistía en reformar un edificio industrial de los años sesenta para convertirlo en una escuela de educación infantil, primaria, secundaria y bachillerato. El principal reto fue aprovechar la profundidad edificable —superior a 30 metros— para crear espacios de corredor con usos polivalentes, como extensión de las aulas. Debido a las limitaciones de la parcela, las instalaciones deportivas se situaron en la cubierta del edificio, mientras que la cantina y el auditorio se ubicaron en el sótano. El proyecto finalmente no fue ejecutado.















